Estaba aquí dudando entre contaros cómo se desarrolla mi vida ociosa (la poca que me queda, porque en Julio vuelvo a estudiar) o soltaros alguno de esos sermones que me vienen de vez en cuando a la cabeza.
Desgraciadamente, ninguna opción era buena para vosotros, así que os anuncio que he elegido la segunda.
El caso es que estaba pensando en cómo funconan las relaciones personales (al menos en mi entorno), y me he dado cunta de que, por lo general, siguen siempre un mismo patrón.
Empiezan como algo sencillo, algo bonito (no digo que después no lo sean, a ver si me entendéis), como por ejemplo, el deseo de tener un hijo, la coincidencia de dos personas que se caen bien y se hacen amigas u otras dos que no sólo quieren ser amigos sino ir más allá. El caso es que, inependientemente del tipo de relación, al principio no existe un compromiso pleno: nadie suele exigir demasiado al otro.
Sin embargo, pasa el tiempo, el afecto es mayor o igual, y la confianza aumenta. Dicen que la confianza da asco, y a lo mejor no habría que ser tan extremos pero sí es cierto que la confianza estropea o deteriora el curso de las relaciones.
No creo que las primeras etapas de una amistad o una pareja sean sinceras, pues cada uno se guarda lo suyo por quedar bien, pero sí es verdad que cada individuo hace lo que verdaderamente quiere hacer, cosa que no pasa después pues la mayoría cede por diversos motivos: no herir al otro, tener la posibilidad de hacer algo que el otro no desee pero nosotros sí más tarde, etc.
Ese "sacrificio" es bonito pero no debería ser así. Aún menos cuando se trata de temas trascendentales qué determinan el rumbo de la vida de los integrantes de la relación. Lo ideal sería que cada uno siguiese sus intereses, pero así muchas relaciones se habrían roto.
Y esta vez sí hablo de relaciones amorosas porque ni la amistad aguanta golpes tan duros ni la familia suele conseguir que alguien rompa totalmente sus esquemas por ellos.
Pero si todos fuésemos totalmente individualistas, ¿viviríamos donde vivimos ahora? ¿sería éste nuestro trabajo? ¿tendríamos los mismos amigos?
La pregunta es: si alguien tiene que ceder, ¿hacia qué lado irá la balanza?